Viví toda mi vida en un país donde los inviernos son fríos, los veranos son calurosos, en la primavera comienza a hacer calor, y en el otoño comienza a hacer frío.
San Francisco, sin embargo, se comporta totalmente diferente.
Todo el año la temperatura ronda los 15°C, y las estaciones simplemente marcan cambios en las lluvias o neblinas.
En invierno, es la época de lluvias. Ni bien llegué, todo enero y parte de febrero llovió sin parar (ni un día de descanso!). No hay tormentas eléctricas, por ende nunca se escucha un trueno.
En verano es época de niebla. Casi toda la ciudad se cubre por una densa masa de neblina que trae frío y oscuridad.

Nosotros vivimos detrás de unas colinas bastante altas, y por eso tenemos casi todo el año de sol. Pero si uno quiere la casa con vista al mar... las chances de pasar más de 9 meses bajo niebla son muy altas. Es más o menos como vivir en Irlanda. Un bajón.
En primavera hay mucho sol (ahora) y hay flores por todos lados. Y festivales de todo tipo (ya ahondaremos en otra oportunidad en los festivales... son un tema aparte).
Otoño es casi igual que la primavera.
Se atribuye a Mark Twain la frase:
"The coldest winter I ever saw was the summer I spent in San Francisco".
Ahora entiendo por qué mi marido no tiene ropa de abrigo, salvo su ropa de nieve que usa estrictamente cuando va de esquí.
Se dice además que en San Francisco habría tanto
homeless en las calles por el clima... Aunque yo sospecho que hay alguna otra razón detrás. Ahondaremos en otra oportunidad en el tema homeless.
Por estos días, lo lindo de la primavera es salir de caminatas todos los findes. Siempre descubrimos algún lugar nuevo, algún parque nacional, o lago escondido.
Este sábado descubrimos Lake Lagunitas, que está muy escondido, y casi que no hay señalización. Rob dice que los locales lo hacen a propósito, así no se les llena de
gilada.


Rob se re copó y ayer compró una parrilla portátil así nos vamos de asadito los findes. (es real, se le pone carbón o leña, no como muchas acá que son a gas!)