31 de julio de 2009

You say Tomato, I say Tomate

Cada dos por tres alguna persona con la que debo interactuar me pregunta de dónde soy, porque tras escucharme hablar no logran descifrar de dónde soy. Creo que recibo en promedio de 3 a 4 consultas semanales sobre el tema.
Por un lado no hay mucho argentino por la zona, por otro lado no parezco mexicana, y por otro posiblemente mi acento particular sea muy raro.
Además un montón de gente no me entiende, y me hace repetir varias veces lo que digo... (en comercios, en la calle, en todos lados).
El asunto me molesta tanto que detesto hablar por teléfono, y trato de evitarlo lo más posible, porque digamos que no es muy gracioso hablar en duplicado.
Hoy me tocó llamar a Expedia.com para cambiar un pasaje de avión, y en lugar de atenderme una maquinola, y yo presionar el número de la opción deseada... me hizo decir la opción deseada.
Qué frustración total. Dije cinco veces "CHANGE" y la maquinola no me entendió, y me terminó derivando a un representante de atención al cliente.
Vamos... ¿cómo es posible que no entienda "change"? Yo puedo tener acento... pero change no es una palabra que admita tantas variantes!!!

Días como hoy me dan ganas de quedarme encerrada mirando tele.

Además, quiero denunciar que hablo perfecto, y déjense de jorobar.

29 de julio de 2009

Una de arena

Estoy re chocha porque, pese a que hoy me falló el dulce de leche, el viernes que viene voy a estar acá.
Espero poder decir algo interesante esta vez, y no como cuando conocí a Jennifer Weiner la semana pasada que solamente le sonreí y le dije que era de Argentina como una flor de tarada.

Cómo les explico... Isabel Allende es muy todo para mi. Leí todos todos sus libros (en este evento que voy me dan un libro a elección... y ya los tengo todos... así que por ahí me traigo uno en inglés para obligar a Roberto a que la lea) y la amo mal.

Yo creo que me van a terminar echando del evento.

Mi vida por una cucharadita

Resulta que el viernes tenemos una fiesta, donde cada uno lleva un plato. Como siempre hago empanadas, esta vez se me ocurrió la genialísima idea de hacer alfajores. Pero claro... haciendo el dulce de leche yo misma.

Busqué en internet, en Utilisima, ElGourmet, infinidad de sitios y en YouTube, y todo lo que hay es super vago, sin detalles, sin "secretos para elaborar dulce de leche".

Como era de esperar... falló.

El sabor no es malo, pero buscando la consistencia ideal, logré consistencia Vauquita.

Quizás mañana vuelvo a intentar... pero creo que la cosa es así:

  • La mayoría de las recetas llevan 4 litros de leche. Me pareció una barbaridad, así que hice una receta que solamente llevaba 1 litro.
  • El tiempo aproximado de cocción es de 1.30 a 2.10 horas. Todo así, aproximado, nadie te tira la posta. Yo creo que a la hora 50 ya estaba a punto, y por seguir el consejo de una mexicana que encontré en Youtube, lo seguí hasta completar las 2 horas 10...
  • La proporción sería: 1 litro de leche, 200 g de azúcar, pizca de bicarbonato, toque de vainilla. Yo disolví el bicarbonato en un poquito de agua fría, por consejo de un sitio que encontré por ahí, pero no parece haber consenso sobre este último punto.
  • Con un litro de leche obtuve aproximadamente una cucharadita de dulce de leche (si llamamos a esto dulce de leche... yo diría más bien que obtuve unas 2-3 vauquitas). Hacele caso a la receta de 4 litros.
  • En efecto, hay que revolver las 2 horas de cocción.
Adjunto pruebas fotográficas, y próximamente me grabo con la Flip, para que vos, argentina despatriada, aprendas paso a paso cómo hacer dulce de leche. (primero voy a probar varias veces hasta que me salga).


Así estaba a los 45 minutos


Así a la hora y media. Cambié de cacerola porque yo ya lo había sacado del fuego, y luego seguí investigando en internet y parecía que le faltaba cocción. Como se ve, era un líquido oscurísimo, lejos lejos del dulce de leche.


Así estaba la consistencia al terminar. Es decir: si te quedó así... fuiste, te queda Vauquita. Por lo que entiendo tiene que estar medio líquido cuando finalizás la cocción, y luego cuando se enfría toma la consistencia deseada.


Acá apreciamos el total del producto terminado. Nótese que es un masacote importante. Creo que más de uno termina en el odontólogo con un ataque de caries.

27 de julio de 2009

El colegio de monjas

Desde los 3 a los 17 años mi familia me mandó al Colegio de Hermanas.
Si bien mis padres no eran religiosos, creo que nos mandaron porque dentro de lo que era Tandil en aquel momento, era lo mejorcito en nivel académico.
El colegio de monjas era exclusivo para mujeres (ahora es mixto, lo cambiaron por ley federal unos 2 años después de que egresé), y en ese momento tenía solamente 3 hermanas, una directora de cada área (jardín, primaria y secundaria), con un nivel de maldad acorde al nivel escolar.
Las monjas estaban muy lejos de ser esos seres angelicales y misteriosos, de sonrisa permanente y vocación de servicio. Todo lo contrario: vivían en exclusiva para el impartimiento de la más estricta disciplina.
Mi hermana las odió toda la vida, al igual que el resto de mis compañeras.
Yo les tenía más bien indiferencia, trataba de no darles bola, y hacer la mía.

Todos los años se corría el rumor de que dentro del curso había una chusma de la monja. La chusma de la monja era la alumna encargada de contarle a la hermana directora todos los secretos y actos de indisciplina del grupo, que ella se encargaría de sancionar de manera acorde. Yo nunca creí en este rumor, realmente todas odiaban a la monja, y no puedo imaginarme a ninguna que fuera tan veleta que pudiera cumplir ese rol. Al menos no en mi curso.

En algún momento creo que se rumoreó que yo era la chusma de la monja, porque siempre me elegía para llevar el incienso en las misas del colegio. Era una actividad horrible, pero realmente no me animaba a decir que no, le tenía bastante miedo a la monja. Tenía que estar parada al lado del altar con un incienso encendido durante una hora, corriendo altos riesgos de desmayos. Tantas veces me pidieron que lo haga, que la última vez me hice la desmayada, para que me liberaran del martirio.

Las actividades relacionadas con la religión cumplían un rol enorme en el currículum del colegio:
  • La misa era obligatoria una vez al mes (a las 9 AM los domingos).
  • Al entrar cada mañana, nos hacían rezar formadas en fila, y después cantar el Himno a la Bandera (todo esto a las 7:30 AM)
  • Las clases de inglés y francés comenzaban con el rezo en el idioma de la clase (In the name of the Father, the Son and the Holly Ghost.... Amen)
  • El mes del Rosario (octubre?) al entrar cada mañana rezábamos una decena del rosario (y creo que durante el resto del día nos lo hacían completar..... las 5 decenas).
  • Si faltaba una profesora (había un solo profesor hombre, casado con otra profesora) nos ponían en una sala a ver videos de la Virgen. Por lo general eran videos de apariciones de la Virgen en todas partes del planeta. Los ví todos, y todavía tengo terror de que un día se me aparezca a mi y me de un paro del susto.
  • Cada tanto organizaban "Convivencias" que eran retiros espirituales en alguna quinta o lugar fuera de la ciudad. Eran el highlight del año. Una vez mis compañeras se quedaron despiertas toda la noche viendo si lograban verle el pelo a la monja. La monja durmió toda la noche con el velo puesto.
  • Me acuerdo que en la clase de Catecismo nos enseñaron el método anticonceptivo de los días (re efectivo...) y a cómo el divorcio era pecado mortal, y que las separaciones se daban cuando la pareja era egoísta, y no trataba lo suficiente. Por algún motivo ese día estuve espontánea y comenté como quien no quiere la cosa: "Bueno, pero a veces la gente tiene mala suerte... y deberían tener la oportunidad de comenzar de vuelta". La monja se puso de los pelos. Me llevaron a reuniones en dirección y hasta me obligaron a ir a una sesión con la psicóloga del colegio. Terminé dándoles la razón para que dejen de acosarme.
  • Desde ese día aprendí a decir todo que sí, así me dejaban en paz. Tanto que la monja creyó que yo estaba a full con sus ideas, y citó a mis padres para comentarles que ella veía la vocación religiosa en mí, y que ellos deberían dejarme ser, y dejarse de pavadas como la Universidad y esas cosas mundanas. Yo estaba para otra cosa.
El último día de clases todas mis compañeras lloraban. Y yo no entendía nada. En teoría podría haber sido uno de los días más felices de mi vida, pero estuvo empañado gracias a la monja.
Para la entrega de diplomas (que venía con una medalla enorme de la Virgen) teníamos que elegir a una profesora.
La profesora que yo elegí.... fue prohibida por la monja y desvinculada del colegio 3 días antes de la ceremonia porque se había separado, y había sido vista por una preceptora tomando un café con un señor.

¿Quién me encuentra en la foto?


(pueden clickear y ampliar)

Home sweet home

Ya varios me pidieron que mande fotos de la casa nueva, pero como todavía es un pequeño quilombo (falta desembalar unas cuantas cajitas) les voy mostrando exteriores.
No encuentro mi cámara (debe estar en alguna de esas cajas que no llegué a desembalar) así que solamente pude filmar un videito con la Flip.


video

Para entender un poquito mejor:

  • La casa está sobre una colina, así que la construcción está hecha para abajo (o sea, el nivel calle está arriba, con la cocina y el living, y debajo están las 2 habitaciones, que no dan a la calle, pero si por la puerta de artás se puede acceder por una escalera a la calle de atrás).
  • Tiene dos decks, uno arriba y otro abajo, que es lo que les muestro
  • Debajo hay un aro de basquet (Roberto quiere armar una liga)
  • El videito termina en la ventana de mi office/cuarto de visitas
  • Las montañas que se ven a la derecha son Twin Peaks
  • Lo que les muestro haciendo zoom es la Bahía de San Francisco
  • El video está re movido
  • Hoy es un día super soleado! muy raro en esta época de niebla...
There you go.

UPDATE:

¡Para qué hablé!

Un par de horas después... mismo lugar.... pero con la niebla típica de los veranos en San Francisco:


video

24 de julio de 2009

Cambiando hábitos alimenticios

La semana pasada fuimos a ver Food Inc., y desde ese día les juro que cambiamos nuestros hábitos alimenticios.
El documental es impresionante, muy bien hecho. Pese a que hay libros sobre el tema y hace tiempo yo sabía que algo teníamos que cambiar ( empecé a comprar verduras orgánicas y demás), verlo en pantalla impacta super fuerte.

Les comparto el trailer:



Básicamente aprendí que:

  • La mayoría de las enfermedades de la cultura occidental están relacionadas con los hábitos alimenticios (diabetes, colesterol, cáncer, alergias, etc.)
  • Los criaderos de pollos son de terror. Tienen a los pollos encerrados en cuartos oscuros, los engordan con hormonas (los engordan tanto que se les quiebran las patas), se viven enfermando (por la alimentación con maíz y el hacinamiento) y les dan un montón de antibióticos.
  • En EEUU alimentan a las vacas con maíz. Las vacas deberían comer pasto. Como comen maíz, se enferman, entonces necesitan antibióticos. Otro problema es que las tienen en un área limitada, sobre su propia bosta, y se agarran todo tipo de pestes. (De ahí la escherichia coli, que "evitan" lavando la carne con amoníaco antes de envasarla)
  • La soja, el maíz, y un montón de otros granos son en un alto porcentaje genéticamente modificados (son las semillas que venden las empresas monstruosas que controlan todo el campo). Aún si un productor no plantara estas semillas, por el viento igual se contaminan con los campos de la zona, y todo se estropea. De ahí vienen muchas alergias y problemas a la salud.
  • Muchísimos alimentos tienen como ingrediente el Jarabe de Maíz de Alta fructosa (lean la etiqueta de cualquier galletita, o lo que estén comiendo ahora, y vean). La cosa es así: cuando el organismo consume grandes cantidades de este jarabe, se desestabiliza la leptina, que es la encargada de avisarle al cerebro que estamos satisfechos. Si la leptina falla, tenés sensación de hambre todo el tiempo, y por ende comés más. Una locura.
El tema ahora es cómo salir, cambiar tus hábitos de alimentación, y ser lo más saludable posible...

En el site presentan 10 cosas bastante simples que podemos hacer desde ahora. Les traduzco las más importantes: (es decir, saco todas las que implican pedir algo al Gobierno...)

  1. No tomar más gaseosas (están endulzadas con jarabe de maíz de alta fructosa)
  2. Comé en casa en lugar de comprar comida afuera (no sabés básicamente qué estás comiendo, y siempre terminás comiendo de más)
  3. Si sos madre/padre, exigí que en el colegio donde mandás a tus chicos no vendan gaseosas ni golosinas.
  4. Lunes vegetarianos: al menos proponete no comer carne un día a la semana (ni pollo ni pescado)
  5. Comprá vegetales orgánicos. Agrego: vegetales de estación, y de granjas cerca de tu ciudad. (Te aseguro que la granja de tu zona no cultiva bananas todo el año, y traerlas de Ecuador es lo más antiecológico del mundo).
  6. Andá al Farmer's Market (en Argentina comúnmente llamados Feria de Frutos)
  7. Leé las etiquetas antes de comprar. Evitá: jarabe de maíz de alta fructosa, aceites hidrogenados, productos que vienen de cualquier parte del mundo.
Otro dato escalofriante que no mencionan en este documental, y vale la pena mencionar es el tema del pescado.
Los océanos están siendo vaciados, y las estadísticas son una locura:
Desde 1959 a la fecha, se redujo la cantidad de peces en los océanos en un 90%
Si se continuan vaciando como hoy, para el año 2049 se estima que no va a haber más peces en los océanos.
Esta nota tiene esos y más datos.

Toda esta info parace super negativa, pero creo que hay tiempo de cambiar hábitos y hacer una diferencia.

Yo empiezo por ir al Farmer's Market todos los sábados, cocinar en casa lo más posible, leer las etiquetas antes de comprar, y comenzar una mini-huerta orgánica en casa (de a poquito, pero me lo propuse como objetivo para este año).

Ah... y también educarme. Ahora estoy leyendo este libro.

23 de julio de 2009

In Fraganti

Ya sé quién es responsable de la tierrita que veo todos los días al lado de mi planta.
Lo caché in fraganti:


video

Choluleando

Ayer conocí a Jennifer Weiner, vino a SF a presentar su último libro, Best Friends Forever.
Yo pensé que iba a ser un evento tirando a aburrido, donde la autora iba a leer un fragmento del nuevo libro -que todavía no leí - un par de preguntas del público (dónde escribe, si es cierto que algunos personajes están inspirados en la vida real, y iada iada).
La mina agarró el micrófono, y se puso a hablar, y terminó siendo 1 hora de stand-up comedy non-stop. No paré de reirme por una hora, muy bueno. Se despachó con total impunidad contra todos los miembros de su familia, su agente, su editora, y hasta sobre la amante argentina del Gobernador de South Carolina).
Roberto me acompañó (lo obligué a leer la entrada en Wikipedia sobre la autora), se murió de risa, y además me sacó algunas fotos (mi momento de choluleaje).


Como diría mi hermana, una lástima que no salí favorecida en las fotos.

22 de julio de 2009

Breve update

El domingo nos mudamos, y todavía seguimos desembalando y arreglando la casa, que a pesar del desorden total, ya se siente como un hogar.
La cosa es que la gente de Comcast (proveedor de cable e internet) recién nos viene el lunes que viene.... así que una semana sin internet ni televisión ni teléfono fijo (que casi no uso, pero está bueno para recibir llamadas desde el exterior).
Y de repente me di cuenta que me cuesta vivir offline! Espero en estos días acostumbrarme y dedicarme a otras cosas, hasta olvidarme lo que era estar todo el día conectada.
Hoy hice pilates, toqué el piano, cociné, luego me vine a conectarme a un coffee shop con toda la onda, y más tarde me toca presentación del último libro de Jennifer Weiner, Best Friends Forever. Muy groso que la voy a conocer, amo sus libros.

Ahora en un ratito vuelvo a casa y sigo desembalando cajas...

20 de julio de 2009

Festejos

Además del día de la primavera, día del niño y los reyes magos, en Estados Unidos tampoco se celebra el Día del Amigo.

Todos los años este día me provoca sentimientos encontrados. ¿Respondo mails masivos? ¿A quién saludo? ¿Con quién lo paso? ¿A quién dejo de saludar?

Hoy me toca pasarlo en San Francisco, y con Roberto decidimos organizar gran festejo gran en un restaurante argentino - que espero sea bueno!-.

Mis amigos de acá están copadísimos con la idea, y hasta empezaron a mandar mails de feliz día!

Si la moda se impone en unos años, ya saben quién la empezó :-)

Feliz día para todos mis amigos que me leen y gracias por seguir bancándome a pesar de todo! Los quiero,

Jules

P/D: además festejamos que nos mudamos a una casa nueva con toda la onda y cuarto de visitas!

17 de julio de 2009

A commentear que se acaba el mundo!

Estimados amigos, familiares y fans de Jules: acabo de arreglar el problemita técnico que impedía que me dejen comments... disculpas a todos, y felices comentarios.

Saludos cordiales,

Jules

Desmitificando mudanzas

Ya me mudé 9 veces en mi vida, y puedo afirmar que las 9 veces planifiqué embalar en una semana terminé haciendo todo en un día.
Porque lo que pasa realmente es que siempre necesito las cosas hasta último momento (por ejemplo ollas, ropa, shampoo, sábanas, es decir: toda la casa) y porque embalar de a poquito es como sacar una curita de a poquito.
Es mejor de un sólo tirón y lo más rápido posible.

Mañana no existo.

16 de julio de 2009

Shock culinario

Gran parte del shock cultural de mudarte a otro país creo que pasa definitivamente por las comidas.

Hoy repasamos las locuras que veo a diario y que aún no me acostumbro a digerir:

  • comer huevos a la mañana (huevo revuelto, huevo poché, omelette) y con papas (papa frita, papa al horno, papa rallada)
  • comer salchicha parrillera con jarabe de maple de desayuno
  • comer french toast (con jarabe de maple) y salchicha parrillera (también de desayuno)
  • ponerle hielo a las bebidas. Se me congelan los dientes, señores, ¿quizás pueden probar mantener las bebidas refrigeradas mejor?
  • tomar café con el almuerzo (en lugar de agua, un juguito, una cerveza o un vino, todos piden una buena taza de café con leche que es rellenada sin cargo)
  • ponerle ketchup a los panchos. Señores: el pancho se come con mayonesa y mostaza (marido está yendo a vomitar de sólo pensar que le pongo mayonesa al pancho)
  • todo es canela. Cinammon rolls, cinammon pastry, cinammon bread cinammon french toasts. ¡La vida es tanto más rica cuando viene untada con dulce de leche!
  • no hay línea de productos similar a Ser. Acá todo por default viene con azúcar, y es muy difícil conseguir cosas 0% azúcar 0% grasas. (lo que equivale a decir: es muy difícil llevar una dieta estricta!). Hay una línea que se llama Eating Right que es lo más parecido, pero no es 0% (a lo sumo 12%) y cuesta conseguirla.
  • le ponen queso rallado a la pizza. TODOS. En cualquier pizzería en todas las mesas hay un frasco con queso rallado (del seco, no el verdadero) y es lo más normal del mundo agregarle una buena cantidad.
  • otra sobre la pizza: les ponen poquitísimo queso. Para mí una buena pizza (nos remitimos a cualquier pizzería de barrio en Buenos Aires, o a la mítica Los Inmortales) viene con kilos de queso muzzarella. Acá me dicen que lo más importante de una buena pizza es la salsa. (¡la salsa!). Ya aprendí a pedirla con extra-queso (pago recargo....) y más o menos zafa. El orégano no es visto como fundamental para toda pizza que se precie.
  • Las facturas (además de no haber ninguna con dulce de leche, tampoco existe el membrillo acá!) son enormes. Así que se calcula una por persona (media para personas medidas).
  • Ya les conté de los asados.
  • La sopa es un plato muy valorado. Todo el mundo toma sopa en restaurant, y es lo más normal del mundo. (¡Sopa!). Creo que nunca vi un restaurante argentino que incluya sopa en su menú. A esto podemos decir que ya me acostumbré y hasta disfruto.

De a poco voy probando cosas nuevas, y adaptándome.

Pero todavía me niego a probar huevos con salchicha a la mañana o un sandwich de albóndigas:

15 de julio de 2009

Censura Previa

Ya varios amigos y un familiar me confesaron su temor a que los escrache en el blog contando sus intimidades más íntimas.
Calma, chicos, no da bloggear sobre sus vidas privadas. Solamente hablo de mí, y quizás de mis observaciones de la gente que tengo alrededor. Ja!

Ahora me siento censurada y mejor me voy a embalar que el domingo a las 9 AM tengo a la mudadora en la puerta de casa.

En otro orden de cosas:

  • Estoy leyendo a David Sedaris (por recomendación de terapeuta, que jura que mi estilo seguro es parecido al de él)
  • Nos regalaron un piano electrónico, y estoy que no doy más de la alegría, pero mucha responsabilidad por tocar a diario. (Me siento uno de los sobrinos de Scrooge McDuck - el tío Rico).
  • La semana que viene presenta su último libro en San Francisco Jennifer Weiner. Descubrí sus libros de casualidad en diciembre pasado y me los estoy devorando uno a uno. Muero por conocerla, allá voy a estar.
  • Sigo avanzando con mis papeleos. Aunque siempre tengo que hacer todo dos veces porque me faltan 5 para el peso. Invariablemente llego a la oficina que me toca, y me mandan de vuelta a casa porque me falta algo. Si me sale todo bien es de milagro.
  • Me di cuenta en estos días que tanto shock cultural y esto de vivir en otro idioma fue lo mejor que le pudo pasar a mi escritura. Tengo tanta necesidad de expresarme que sólo escribo y escribo.
  • Esta semana me abrí de varios proyectos que no me sumaban, y estoy mucho más contenta. (entre otros un voluntariado en una ONG super desorganizada que me traía puros dolores de cabeza).
  • Qué embole mudarse. Embalar es lo menos de lo menos.

14 de julio de 2009

La tía María Luisa

La tía María Luisa era la hermana del abuelo Esteban. Creo que vivió toda su vida en Tandil, y su conocimiento del mundo se limitaba a los veranos pasados en Mar del Plata.
Al igual que la abuela Rosa, la tía María Luisa nunca completó su educación. Mi mamá me explicó que en esa época no se usaba que las mujeres hicieran el secundario, así que con la primaria ya estaban listas para enganchar marido.

La tía María Luisa se casó con el tío Mario, a quien creo nunca conocí. El tío Mario era alemán, y llegó a Argentina escapando de la segunda guerra mundial. Cuando llegó en barco, dijo que era italiano, y así fue como la Tía María Luisa vivió hasta sus últimos días de una pensión italiana que daban a todos los veteranos de guerra y mi tía Elsita le tramitó.

La tía me contó que cuando el tío Mario cayó a Tandil, todas las chicas del barrio estaban como locas. Claro, rubio, de ojos azules y alemán, todas lo invitaban a tomar el té y chusmeaban de lo lindo entre ellas para ver quién se lo llevaba.

No sabemos cómo, la tía María Luisa se lo llevó. Pero para cuando se iban a casar, murió la madre de la tía, así que se terminó casando de negro. Sólo tenían una foto del evento, ella y él sonriendo, ambos de negro. La tía con esos sombreros con red que tapaban la cara, como las viudas de antes.

La tía y el tío nunca tuvieron hijos, y nadie hablaba de eso. Se rumoreaba que el tío habría sufrido algún trauma en la guerra, y por ende no podían procrear. Lo que nadie se atrevía a decir era si es que no podía podía, o que sólo no fecundaba.

A mí nunca me gustó ir a lo de la tía María Luisa. La casa tenía un olor raro, como a viejo, a encierro, y a comida fea. La casa también era rara. Entrabas y el primer cuarto era un living comedor. En el medio, el cuarto de la tía (sin ventanas), siguiendo el pasillo, tenía una heladera, ahí nomás en el medio del pasillo, y el baño a la izquierda. El baño era oscuro y tenía azulejos rosa, tal cual como la abuela. Luego cruzando el patio, estaba la cocina, separada del resto de la casa.

El patio también era muy raro. En lugar de pasto, tenía piso de cemento, y todas las plantas (muchísimas y muy caóticas) en macetas. También tenía una parra, que daba buenas uvas, y cada tanto se veían comadrejas (el terror de mi infancia era ver una comadreja en casa de la tía María Luisa).

Además de que su casa era muy rara y olía mal, la tía María Luisa no tenía la misma paciencia que la abuela Rosa. La abuela nos dejaba hacer lo que quisiéramos. Vaciar placares, revisarle todo, comer lo que haya en la heladera, jugar todo el día en el balcón, cualquier cosa. Pero en lo de la tía María Luisa, nos teníamos que portar bien. Esto es, calladitas, sentaditas, y sin tocar nada (siguiendo estrictas instrucciones de mi madre y abuela, porque siempre le caíamos en patota a la tía).

A la abuela Rosa nunca le cayó del todo bien la tía María Luisa. No lo decía abiertamente, pero siempre se burlaba del pelo de la tía (negro azabache, con unos pelos blancos en el frente para que parezca que no se teñía) o de lo estricta que era con nosotras. También fue la abuela la que me tiró el "rumor" del por qué los tíos nunca habían tenido hijos (haciéndome jurar que nunca le iba a preguntar a la tía, porque era de muy mal gusto preguntar esas cosas).

Cuando murió mi abuela, por algún loco motivo que nunca entenderé, mi mamá adoptó a la tía como si fuera su madre, y la empezó a visitar religiosamente todos los sábados, y algunos días más.

Un día (hablamos de más o menos 1998) cuando la tía María Luisa ya estaba bastante viejita y tenía señora que la cuidaba, apareció después de una tormenta una gatita chiquitísima y flacucha. La tía la bautizó Finita.
Finita era un encanto, y vivía en las faldas de la tía María Luisa.

Pero un día Finita se perdió, y pese a que la llamaron, y la llamaron, Finita nunca volvió.

Días después, la señora que la cuidaba encontró a Finita. Pero tras una cuidadosa inspección, la tía determinó que se trataba de Finito, y se lo quedó.

Cuando la tía murió, en 1999, mi mamá se llevó a Finito a casa. La tía le había hecho prometer a mi mamá que se iba a hacer cargo del gatito, pase lo que pase.

Me acuerdo que la primera vez que conocí a Finito, en casa de la tía, se me subió a la falda, muy confianzudo él, y se despachó con un tremendo gas hediondo. Finito voló por el aire, y la tía ofendidísima porque yo había acusado a su gato de desgasificarse en mi nariz.

Con un par de meses de adaptación, Finito adoptó su nuevo hogar con mis padres, y llevó una vida plagada de siestas al lado del calefactor y sin ningún sobresalto.

Finito se fue hace 10 días de casa, y pese a que lo buscaron, pusieron carteles, tocaron timbre a todos los vecinos y hasta sacaron un aviso en la radio, no apareció. A mi me parece que Finito ya no vuelve, porque tenía 13/14 años, y según el saber popular, esa es la expectativa de vida de un gato en promedio.


Del tomato

A ver, cómo les explico que estoy del tomate...
Mejor les cuento mi sueño de anoche:

Soñé que iba a Buenos Aires sólo por un día (ni le avisaba a mi familia, porque no me daba tiempo de ir a Tandil) sólo para cortarme el pelo en lo de Sanders.
Luego me veía con mi amiga Marin, que me mostraba a su bebé (bebé que no tiene). Miro bien, y el bebé tenía bordadas en la ropa KEYWORDS. Sí, como lo leen (no me acuerdo qué keywords eran, pero la criatura estaba optimizada para buscadores).

A todo esto creo que:
  • necesito un corte de pelo, y dejar de extrañar a la peluquería de Sanders y la facilidad de caerle en cualquier momento y saber que siempre me cortaban bien. Ahora tengo que llamar, pedir un turno, esperar que todo salga bien, pagar una fortuna, y encima, 15% de propina.
  • estoy muchas horas por día con keywords y cosas así. Debería pasar más tiempo de mi día con cosas más artísticas.
  • extraño Buenos Aires y a mis amigos. Un poco también a mi familia.

12 de julio de 2009

La abuela Rosa

Me acabo de dar cuenta que hoy es 12 de julio, que era la fecha de cumpleaños de mi abuela Rosa. Yo tenía 12 cuando se fue y a pesar de que pasaron ya 17 años, sigo llorando cuando me acuerdo de ella.
Mi abuela era italiana, nunca trabajó en su vida, y se casó con mi abuelo Esteban. Nunca me conecté mucho con mi abuelo, pero tengo la impresión de que era un tanto difícil.
El abuelo Esteban escuchaba tangos todo el día en la radio, y cuando tenía hambre chiflaba (literalmente) para que mi abuela le llevara mates y tostadas.
Mi abuela se levantaba a las 6 de la mañana y se ponía a cocinar. Amasaba tallarines, o hacía un pollo al horno con papas que jamás podré reproducir. Creo que su secreto era que lo llenaba de aceite y cocinaba las papas con la misma grasa que se desprendía del pollo. Una delicia, claro.

Mis papás viajaban todo el tiempo, y nos fletaban a mi hermana y a mi en lo de la abuela Rosa. ¡Qué felicidad! La abuela siempre nos llevaba el desayuno a la cama, y nos dejaba jugar con un ropero lleno de ropa de ella y mi mamá de los años '60. Con mi hermana andábamos todo el día taconeando, con tapados de piel, guantes de red y carteras de colores.

También jugábamos a la lotería, con porotos colorados.

Me acuerdo de una vez, que mis papás se fueron de viaje por unas 2 semanas, y nos mandaron con el gato y todo. En ese momento teníamos a Michi, un gato salvaje que encontramos en la calle, que cada tanto nos daba algún cariño, pero si no estaba a gusto te tiraba un zarpazo en el ojo.

A Michi no le gustó ni medio ser trasladado a lo de la abuela Rosa. Los abuelos vivían en un edificio (uno de los primeros en Tandil) en el cuarto piso (el más alto!). Mi abuela decidió que íbamos a poner al gato en la pieza de servicio, que quedaba entre la cocina y un patiecito. Michi se asomaba por el balcón y se quería tirar, y la abuela lo amenazaba con la palita matamosquitos cada vez que se mandaba una locura.

También me gustaba jugar en la oficina de mi abuelo, usar la máquina de escribir, sellar miles de papeles, y practicar mi firma (sigo usando la que inventé en esa época).

También hice algunas travesuras, como tirar avioncitos de papel por el balcón (que daba a la avenida España), colgar una araña de goma con hilo de coser hasta llegar a la altura de las personas que pasaban por la calle, y hacerme la que regaba las plantas y no le embocaba.

Varias veces le caí a la abuela con mis patines, y patinaba de un lado a otro del departamento a la hora de la siesta. La vecina de abajo (que era re amiga de la abuela) pidió varias veces que "por favor Julita no use los patines en el departamento porque le retumbaban en la cabeza".

El abuelo había trabajado en Terrabusi toda la vida, así que para navidad siempre les llegaba una caja llena de productos. Me acuerdo que cada diciembre la abuela nos llamaba para anunciarnos que "había llegado la caja". Una locura los budines, las obleas frívola, y mis favoritas, las rodhesias (las titas eran lo menos).

La abuela Rosa era gordita y bajita, se hacía la permanente religiosamente cada 6 meses, y se ponía bagovit día y noche (el olor de la bagovit me hace acordar un montón a ella). Usaba unos corpiños tan grandes que les tenía que agregar unos apliques que vendían en las mercerías para que le cierre en la espalda, y unas bombachas gigantescas que colgaba al sol en el patiecito de atrás.

Hacía las compras con un carrito, y era amiga de todos los comercios del barrio, donde le fiaban, y luego el abuelo iba una vez al mes y pagaba todo lo que le habían anotado a la abuela.

Nunca supe bien qué fue de su juventud, ni si lo quería al abuelo. Ni sé cómo se conocieron, ni de qué parte de Italia vino su familia. Sé que tenía 8 hermanos, y no tengo ni idea dónde está esparcida esa familia.

Pero sé seguro seguro que la abuela me daba unos abrazos gigantes que nunca me voy a olvidar.

No tengo ninguna foto escaneada por acá... pero en esta foto ella me estaba mirando y estaba re orgullosa de que yo tocaba el piano en el salón blanco de la Municipalidad:

Recuerdos

Mi infancia sonaba más o menos así:



Escuché Pedro y el Lobo una y mil veces. Es TODO.

10 de julio de 2009

Veranos en casa

Los veranos en mi infancia siempre fueron un embole total. Garrón como pocos, tras una semana de vacaciones, los siguientes 3 meses pasaban a ser una tortura china.

A diferencia del resto de mis compañeritas (nótese el femenino... colegio de monjas) a mi nunca me mandaron a ningún deporte, ni idiomas, ni colonia de vacaciones.

Solamente dos veranos me mandaron a aprender a nadar todas las mañanas en una pileta de aguas heladas y profesores nazis. Con temperaturas rondando los 15°C y una temperatura del agua indescriptible, los profesores (un matrimonio grande, ya cansados de atender tanto chico) nos obligaban a meternos mientras ellos desde el borde nos gritaban instrucciones.

Dos veranos, y cuando ya aprendimos un par de brazadas y a nadar sin miedo en lo hondo, logramos que mi mamá nos saque. Yo creo que tenía unos 6/7 años.

Luego de ahí hasta mis 17 todos los veranos fueron un tremendo garrón.

Sin ninguna actividad programada, todos los días nos levantábamos sin ningún objetivo en mente, y siguiendo rutinas aburridísimas:

  • a las 8 o antes arriba
  • Desayuno con mi hermana en silencio (mismo desayuno por años: mate cocido con leche y tostadas integrales con manteca y miel)
  • A ordenar el cuarto porque venía la señora que nos limpiaba (y a la que mi madre sólo pagaba por limpiar, y que no nos limpiaba hasta que no hubiéramos ordenado)
  • a ayudar a mi madre a cocinar y tener todo listo para las 12.15, hora en que caía mi padre de sus actividades matinales (jamás sabré en detalle a qué nos referimos... vive de rentas desde que tengo uso de razón).
  • a lavar los platos
  • a dormir la siesta de 2 a 4
  • a ir a la pileta del Club (caminando al rayo del sol, 3 cuadras en bajada, que a la vuelta se convertían en 3 cuadras empinadísimas, cuesta arriba)
  • a las 7-8 vuelta del club, donde habría pasado 3 horas de absoluto aburrimiento
  • 8 a poner la mesa para cenar lo que sobró del mediodía (mi madre decretó de entrada que ella no cocinaba más cenas, solo almuerzos y la cena nos arreglábamos con lo que sobraba)
  • a las 10 como mucho, a la cama (y sin televisión)
En resumen: el embole de mi vida.

A todo esto, y en mis tiempos libres (por ejemplo, a la hora de la siesta) me dedicaba a leer todo tipo de libros. Libros que yo pedía que me compren, y otros tantos que encontraba en casa y en casa mi abuela.
Así aprendí a cocinar (siguiendo paso a paso el Libro de Doña Petrona C. de Gandulfo), a identificar todo tipo de enfermedades y sus remedios en el Libro de la Salud (no encuentro referencias en internet), a hacer todo tipo de cosas con la colección El Tesoro de la Juventud y a cultivar mi propio jardín en varios libros que mi madre tenía quién sabe por qué.

Uno de esos libros explicaba paso a paso el arte de crear tu propio estanque. Qué divino! tener un estanque propio en casa! Con peces y flores acuáticas!

Un día (a la hora de la siesta, cuando mis padres nos obligaban a estar en absoluto silencio) me decidí a armar mi propio estanque (y por qué no?). Así que junté pala y demás herramientas y empecé un lindo pozo en el medio del jardín. Por varios días creo que trabajé en el pozo, sin que nadie se diera cuenta.
Lo llené de agua, pero en pocos segundos la tierra absorbió el agua... y no duró como lo esperado. Probé con piedras en el fondo del pozo, pero igual se iba el agua en cuestión de segundos.
Probé con arcilla (en esa época también hacía figuras en arcilla) y tampoco funcionó.
Luego probé poniendo una bolsa plástica en el fondo, y funcionó... pero no se veía muy natural. No como en las fotos de mi libro, donde los estanques eran una locura de lindos.

Días después me fui hasta el lago de Tandil, y me traje uno o dos pececitos (pequeños y marrones, no se imaginen que Nemo vive en ese lago amarronado y con aguas de dudosa procedencia). Los peces tan sólo sobrevivieron 2 días. Y con la bolsa plástica en el fondo... el resultado visual del estanque seguía sin convencerme.

Así que tras días de experimentos (a todo esto nadie se enteró en mi casa) encontré la solución: dejar una manguera prendida todo el tiempo!

El estanque estaba precioso, hasta creé un arroyito con el agua que iba entrando, e hice un arreglo con piedras alrededor.

Todo muy lindo, hasta que el vecino le tocó el timbre a mi madre para pedirle que por favor cerráramos la canilla porque se le estaban llenando de humedad las paredes de su casa. (oops!)

Tras ese episodio, me obligaron a tapar el pozo, y a nunca más crear estanques.

Así que no me quedó otra alternativa que convencer a mi amiga (una verdadera turra... ya nos explayaremos sobre ella más adelante) de que hagamos el estanque en su casa.

Claro que esta vez con toda mi experiencia en la construcción de estanques de jardín, lo íbamos a hacer a lo grande.

El pozo esta vez era por lo menos cuatro veces más grande, y hasta armamos una pequeña cascada. Con piedritas alrededor, flores, y una montaña en el medio. Creo que hasta trajimos los peces del dique otra vez.

Todo terminó cuando en medio de nuestras tareas de ampliación, la pala se chocó con una bolsa plástica que estaba enterrada.... con el cuerpo del perrito familiar desaparecido años atrás...



(todo esto viene a cuento de que en Kauai me puse a conversar con un chico de 10 años que se estaba muriendo de embole, y el padre lo torturaba retándolo porque no hacía nada, por qué no salía a buscar amiguitos, y por qué siempre estaba encerrado en la habitación. Él solito con sus dos padres de más de 60 años, que no salieron del resort en los 10 días de vacaciones - confirmado por la madre-...... Cuestión que me puse a darle charla, y me hizo acordar de por qué mis vacaciones también eran un embole... y le conté que todo lo que hacía yo era leer. Resultó que a él no le gusta leer, y que en LA - donde vive- está lleno de actividades, que béisbol, que los boy scouts y la mar en coche y que en Kauai no tenía nada para hacer y no se le ocurría nada que hacer. Los tiempos cambian...).

8 de julio de 2009

Aloha!

Hoy regresamos de Kauai, Hawaii, y mientras me recupero del viaje y el cambio horario, les cuento algunos detalles:



View Larger Map

Kauai es una de las islas que forman el estado de Hawaii. Queda literalmente en el medio de la nada (ver mapa) y es uno de los destinos turísticos más elegidos por el pueblo yankee. Un poco porque es lindo, otro poco seguramente porque no necesitás pasaporte, y otro poco quizás porque hablan inglés (es mi teoría personal sobre el tema).



La isla es muy linda, no es muy grande, y se puede recorrer gran parte en auto. Gran parte son unos acantilados enormes que sólo se ven desde un barco o recorridos en helicóptero. Sí o sí hay que alquilar auto porque no hay transporte público. Y es increíble la cantidad de autos que andan... todos de alquiler.

El mar es muy lindo, turquesa y transparente, y las aguas son cálidas. Arenas en su mayor parte blancas y limpias.

(la compra de un flota-flota o salvavidas es un MUST para flotar de lo lindo sin agotarse nadando. Si es rosado mucho mejor porque es un color que va super bien con el turquesa del agua)

Vimos cascadas, un cañón impresionante (parecido al cañón del colorado), acantilados, tortugas marinas, peces de colores.... y gallinas.

Sí, gallinas. Parece ser que en 1992 hubo un tornado, y se rompieron todas las granjas de pollos. Los pollos conocieron la libertad, y nunca más los atraparon. Ahora andan por todos lados, se reproducen como conejos... y claro que te despiertan a las 6 AM con su tradicional ki-ki-ri-ki (un encanto los gallos). Cuando digo que andan por todos lados, lo digo en serio: hoteles de 5 estrellas, las playas, cascadas, en todos todos lados, gallinas silvestres que andan por ahí con sus crías.


(conmovedor testimonial de pollito abandonado en playa Hanalei)

Andaba mucha gente por todos lados, porque fue 4 de julio y en Hawaii equivale a la segunda quincena de enero en Pinamar para nosotros, o año nuevo en Punta para la gente bien.

Vi varias familias que viajaban con su nanny mexicana, familias que meten a los chicos en el resort con actividades infantiles, y también algunas parejas.

Otro detalle que me llamó la atención, es que a pesar de ser una pequeña isla, tienen todas las cadenas de fast food y demás que se imaginen (Mc Donalds, Starbucks, SuperCuts, todas todas). Tal cual como cualquier localidad in main land.

Además fuimos a un tradicional luau, que es la típica fiesta hawaiana con comida para todos y danzas hawaianas. Claro que lo que se puede ver ahora es tan tradicional como los asados con gauchos y boleadoras en San Antonio de Areco (es un show montado, tal cual como en San Antonio y demás).

Escuchamos mucha música hawaiana, y además comprobamos que yo no debería volver a subirme a un barco. Todo re lindo hacer snorkel y demás... pero el barquito me descompone feo :/

En términos generales lo pasamos divine. Mucha fiaca en la playa, paseos por la isla, fiaca en las piletas del hotel (paramos en el Westin, muy lindo), fiaca en las piletas de otros hoteles (el Hyatt es TODO), y actividades de alto riesgo -como nadar en una pileta natural tras leer este cartel:



También aprendimos a decir Aloha! (hola y chau) y Mahalo! ( gracias), y anduve casi todos los días con una flor en el pelo (ningún árbol fue herido durante el viaje, las recogí del suelo, están en todas partes).

Ahora de vuelta en casa, a embalar porque nos mudamos!

1 de julio de 2009

El club de las membresías

Un fenómeno comercial que llama mucho mi atención en este país son las membresías. Todo museo, club y comercio de todo tipo te quiere enganchar a toda costa una membresía anual o suscripción, con auto-renovación, y términos y condiciones increíbles (que claro, nadie se toma el trabajo de leer porque por lo general son 20 páginas de una letra chiquita e inentendible).

Veamos algunos ejemplos cotidianos:

  • Suscripción al diario local: te autorenuevan, no te avisan, y luego te llaman para comentarte que tenés una deuda por US$ 73. "¿Deuda yo? Si nunca renové!, ¿esto es legal??" "Bueno, no sé si es legal o no, pero hoy te ofrecemos una promoción genial, si te suscribís de nuevo por 3 meses, te condonamos la deuda" "OK, me suscribo, pero sólo para recibir el diario los domingos". (extracto de la vida real, claro que no soy yo, jamás me suscribiría a un diario que puedo leer cómodamente en mi computadora).
  • Membresía con el museo de arte moderno: siendo miembro podés ir todas las veces que quieras, llevar invitados y obtener un 10% de descuento en el gift shop. La realidad es, vas una vez al año cuando te autorenuevan, para no sentirte mal por toda la plata que estás tirando y jamás comprarás nada del gift shop porque es carísimo.
  • Membresía con el gimnasio: te ofrecen un acuerdo ridículo: pagás de entrada como US$600 el primer año, como USD 200 el segundo, y luego te queda una suscripción anual por US$25. Conclusión, no vas ni de casualidad, pero ¿te vas a desuscribir si sólo pagás US$25 anuales? Es un negoción.
  • Productos que son sólo membresía, y que no se pueden comprar por única vez. Por lo general son los infomerciales: dos marcas que hacen esto por ejemplo son Proactiv (anti-acné) y Wen (un acondicionador que reemplaza el shampoo y promete dejarte el pelo increíble). Vas al sitio web a comprar, y cuando vas a clickear en comprar, completás tus datos, y debajo chiquito chiquito te hacen clickear que aceptás los términos y condiciones, que implican que cada 3 meses te procesan el pago automáticamente y te mandan una caja con productos (así fue como probé el bendito Wen, a una amiga no le paran de llegar, y no llega a usarlos).
Salir de una membresía es imposible. El proceso siempre es complicadísimo, tenés que mandar una carta de puño y letra, luego te llaman, luego llamás para preguntar por qué cornos no procesan tu solicitud y te siguen cobrando algo que no querés, y luego de varios meses de idas y vueltas, amenazas de carta documento y reclamos en persona, terminás saliendo.

Confieso que sólo me suscribí a la revista Marie Claire, por US$ 8 anuales. Fue imposible resistirme... es realmente muy barato! Pero sí reconozco que todo el proceso de suscripción fue una chantada total: creo que compré la revista y había una promo para ganarte un premio increíble. Al finalizar el concurso, me ofrecen suscribirme gratis por 3 meses. Les digo que sí, pongo mis datos, iada iada. Luego a los 3 días me llega un mail diciendo que me suscribí, pero no recibieron mi pago de $8 anuales... truchada total. Acepté porque tenía una Amex gift card con un saldo pequeño que no iba a usar tan fácilmente de otra manera, y porque les va a ser imposible autosuscribirme con esa tarjeta que ya no sirve.

Supongo que debe haber miles de casos como el mío, que terminan comprando cualquier cosa por cualquier motivo. Escalofriante!!

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails