Como me debo a mi público, y en honor a la verdad, voy a confesar la verdad del
evento del viernes pasado. Voy a usar las iniciales de la señora, así no aparecemos en Google y le causamos disgustos.
Cuestión que toda la vida fui fan a morir de I.A. Leí todos y cada uno de sus libros (a excepción de El Zorro, que fue escrito por encargo, y no refleja su verdadera escritura).
No recuerdo cómo fue que empecé a leerla, pero cada vez que sacaba un libro nuevo, yo iba corriendo a la librería y me lo devoraba en un par de días.
También, dentro de mi fanatismo, siempre soñé con que teníamos mucho en común. No voy a entrar en detalles de mi vida amorosa, pero posta que tenemos muuucho en común.
Para rematarla termino viviendo en San Francisco, y por los mismos motivos que ella terminó viviendo acá nomás, en San Rafael.
Dentro de mi burbuja, yo soñaba con un día conocerla, y que hiciéramos click instantáneo, química total, y nos convertíamos en mejores amigas. O en mentora-discípula, que sería lo ideal. Tipo, nos juntamos una vez por semana a leer lo que escribo, y ella me corrige, y luego me presenta a su agente, y termino siendo publicada por editoriales famosísimas, recorriendo el mundo con mi
book-tour.
Cuando una es fan, eso es lo que le pasa por la cabeza. O al menos a mi.
Cuestión que una amiga hace un tiempito la conoció en un evento, al que llegó por casualidad. Mi amiga (americana) nunca la había leido, y al conocerla en persona le pareció un encanto, y fue y se compró un libro. Luego me contó la anécdota, le regalé mi libro favorito (conseguí la versión en inglés de
Paula) y con la ilusión de conocerla algún día, me armé un Google Alert con su nombre como palabra clave.
El día llegó, almuerzo literario con la señora I.A., llamé por teléfono, compré mi entrada, y luego de un laaaargo viaje en colectivo, llegué solita y llena de ilusiones.
Como les conté, la mayoría eran señoras de más de 50, con sus amigas, re fanas mal de I.A. que le pedían autógrafos, fotos y le decían cuánto la amaban y desde hacía cuántos años.
El salón estaba dividido en varias mesas, tal cual un casamiento. Con una mesa más larga, donde estaban sus familiares y amigas (alcancé a escuchar que la chica jovencita con el pelo teñido de violeta era la nieta).
Con el precio de la entrada ($45) te daban un libro a elección, que ella firmaría, más el almuerzo. Todo muy razonable.
Antes de comenzar, ella pasó mesa por mesa y firmó todos los libros. Con todos se quedó un buen rato charlando.
Cuando llegó a mi mesa, al lado mío había una pareja: un muchacho español y una chica latinoamericana que hablaba perfecto español, pero hablaba inglés con el novio (español, y que hablaba con mucho esfuerzo en inglés). Cuando I.A. se acercó, ella le habló en inglés. Una locura total, porque todo el mundo sabe que I.A. es chilena y habla perfecto español (además de que seguro prefiere el español, porque no tiene un excelentísimo inglés como quien suscribe).
I.A. le dio un montón de charla al gallego. Que qué hacía acá, que por qué estudiaba literatura hispanoamericana en la universidad en USA y no en España, que de dónde en España era, y la mar en coche.
Cuando llegó el turno de mi libro, I.A. seguía llenando de preguntas al gallego, y ni me miró a los ojos. Yo le agradecí en español, y no me dio ni cinco de bola. Creo que hasta me respondió en inglés.
Gallego y novia le pidieron de sacarse una foto, I.A. accedió simpatiquísima. Yo como estaba sola, y no tenía cámara, me quedé mirando como una boluda.
Luego comimos, I.A. comió en la mesa con sus familiares, y al terminar fue al micrófono y empezó a hablar. Todo en inglés, porque la mayoría eran señoras americanas.
La charla fue muy buena, y dedicada a potenciales escritores, con tips, consejos, y su experiencia en el medio. La verdad muy útil. (Gallego tomaba notas).
Al terminar, yo les había contado al español y la novia que era re fan (nota: gallego NUNCA leyó un libro de ella, sólo fue a acompañar a la novia).
Así que muy buena onda, me ofrecieron sacarme una foto (que son las que publiqué).
Esperé como 30 minutos para sacarme esas fotos. Había cola, todas le daban charla a I.A., y ella no me dio ni bola, pese a estar esperando parada como una boluda (seguía firmando libros que le pasaban, pese a que yo estaba ahí paradita esperando). Como me dio timidez no dije nada.
La novia del gallego - seguramanente no daba más del embole- le pidió si me podía sacar una foto. I.A. no entendió muy bien, y terminó posando, sin decirme nada, ni sonreirme cuando le agradecí en español. Nada.
Así que me volví, con una desilusión enorme. No somos amigas ni mucho menos, y ni siquiera me dedicó una mirada.
Yo creo que no conectamos, no hay onda, ni la va a haber.
Luego las vueltas de la vida, la semana que viene me junto a comer con dos ecritoras muy buenas, una de ellas amiga personal de I.A., quien me ofrece presentarme y bla.
Como soy - a veces- un ser racional, comprendo que mis expectativas superaban ampliamente la realidad. Pero de verdad que no quiero saber más nada.
Y sí, es cierto que se hizo muchas cirugías y tiene la cara super rara y estirada, tal como señalan varios lectores de este blog.