Me estresé.
En el trabajo me tocó trabajar con una clienta bruja-horrible-hinchapelotísima que me consumió toda la energía y me dejó para atrás. No puedo entender como existe gente tan mala en este mundo. No se imaginan los mails que me ha mandado y lo que me ha gritado por teléfono. Ya a lo último le empecé a decir todo que sí como a los locos... y me parece que se dio cuenta!
Hoy me quedé en casa para recuperarme un poco... necesito vacaciones!!
La buena noticia es que el cliente final (ella es agencia que maneja publicidad de un cliente muy bueno) va a terminar el contrato y le quedan muy poquísimos días de vida (ella ignora todo!!). Qué manera de perder cliente tan importante por ser hijadeputa!!!!!
23 de junio de 2011
21 de junio de 2011
Dígale no al vello indeseado
Me compré una maquinola para eliminar el vello indeseado en forma definitiva. Es luz pulsada, parecido al láser.
Prometo reportar resultados!
Prometo reportar resultados!
18 de junio de 2011
15 de junio de 2011
Vacaciones
Tenía ganas de postear algo en mi categoría vintage, donde les cuento sobre mi aburridísima infancia... pero la verdad es que fue un tanto embole...
Bueno ahí va.
Cuestión que todos los años nos íbamos de vacaciones dos veces: en invierno al norte y en verano al sur. Invariablemente, incuestionablemente.
Mi padre siempre tuvo fascinación con las casas rodantes. Tuvo varias. Empezó con la típica casa rodante que se atachea al auto (antes de mi existencia), pasaron a una combi que compró pelada y él mismo construyó los interiores (cama, cocinita, mini-heladera, etc.), luego (para mi gusto la más copada) una Volskwagen Westfalia super linda con todos los muebles y demás de fábrica, mucho más lindos que los hechos-en-casa y por último un motor-home enormísimo que él mismo construyó por meses. Era una mole enorme, y a mí me daba mucha vergüenza. Porque cuando sos chica, y tus amigas son adorables, lo último que querés es una familia fuera de lo normal que te pasa a buscar por la casa de tu amiga en un camión amorfo.
Una familia tipo va todos los veranos a Mar del Plata, siempre en la misma quincena a parar al mismo lugar, a la misma carpa durante años.
Pero mi familia nos llevaba en viajes larguísimos en casa rodante, y por lo general al mismo lugar embole, muy difícil de explicar: todos los inviernos a las Termas de Río Hondo, al camping del ACA, donde pasábamos tardes enteras sumergidos en una pileta de agua termal de 60cm de profundidad, con un grupo de gorditos que iban todos los años con la ilusión de perder de peso gracias a los efectos del agua termal. Señora, créame: es un mito. Vi a los mismos gorditos por años tratando de bajar de peso con aguas termales y no funciona.
Llegar a Río Hondo tomaba unos dos días, con escala invariable en lugares fascinantes como Ojo del Agua, Córdoba, o Venado Tuerto (imposible no pensar en el venado con un solo ojo mirándote fijo). Luego nuestro camping quedaba a las afueras, bastante lejos de Río Hondo (al menos es una ciudad con algo para ver, qué se yo... una represa!) y ahí nos instalábamos por unas dos semanas.
Los baños eran un asquete total, pero nuestra casa rodante tenía baño, así que yo iba poco y nada.
Mi mamá se declaraba en huelga de cocina, así que o mi papá hacía asado o ella tiraba unos Capelletinis en una ollita mínima con salsa de tomate de lata.
Todos los años iban más o menos las mismas familias, y mis papás insistían en que nos integremos con otros chicos... pero mi hermana y yo siempre fuimos muy tímidas, así que la cosa no era fácil.
Un día conocimos a las mellizas Cutró. Dos chicas cordobesas con las que empezamos a salir de paseo por ahí y con las que manteníamos correspondencia postal durante el año.
Las mellizas un años salieron abanderadas, y en algún momento se anotaron en un curso de corti-confección, lo que no tenía ningún sentido. Si eras abanderada, se suponía que no tenías esa cantidad infernal de faltas de ortografía!!
Los veranos íbamos para el sur, así que fuimos a un par de lugares lindos, como Bariloche, Las Grutas, y hasta cruzamos a Chile una vez.
El año que cruzamos a Chile mi padre compró por error un rollo de fotos blanco y negro... y tras descubrir su equivocación decidió que no valía la pena gastar más dinero... así que tenemos una caja llena de fotos bien vintage.
Durante los interminables viajes mi hermana y yo jugábamos a las cartas (ella siempre me hacía trampa), leíamos y dormíamos las siesta. Mis padres tomaban mate (que yo detestaba) y escuchaban los mismos cassettes de toda la vida de mi papá, que nunca se actualizaban. Los bloqueé de mi memoria de tanto que los escuché... pero me acuerdo de un cantante brasileño con una voz muy linda, parecida a Caetano. En loop infinito.
Uno de los últimos viajes que hicimos los cuatro fue a Salta, Jujuy, Tucumán y Córdoba (sí, ya sé que es al revés). Yo estaba entrando en mi adolescencia... me volví fastidiosa y los empecé a odiar. Y mi padre no me tuvo más paciencia y nos empezamos a pelear. Entonces yo decidí que era mi último viaje con ellos, y él decidió que no nos bancaba más y se compró una moto.
A partir de ese momento se dedicó a viajar solo por ahí, en su moto-cross. Fue a Ushuaia, a Iquique, a demás lugares, unas dos veces al año, y sin avisar. Y se hizo costumbre... que un día le comenta a mi mamá: mañana salgo de viaje. Y ahí va, por unas dos semanas, y ahí queda ella, atragantada del disgusto.
Y entonces cuando cumplí 16 se me ocurrió la genial idea de empezar a trabajar. Entonces a mi papá se le ocurrió que podía dar clases particulares de guitarra. Y entonces pusimos un aviso en el Eco de Tandil, y así conseguí mi primera clienta.
Para fin de ese año, ahorré lo suficiente para irme de viaje sola por primera vez. Todo el tiempo que ahorré, con cada acorde en esa guitarra, me obsesioné con ver ballenas en Península Valdés, y ahí fui, con un grupo de profesores de educación física que organizaban estos viajes juveniles, con todo incluido.
Qué lindo viajar sola!! Vimos ballenas, pingüinos, lobitos, y no me acuerdo si me divertí con la gente que fue conmigo, pero seguro que me encantó.
Cuestión que en San Francisco está lleno de Westfalias, y me traen recuerdos de cuando éramos una familia feliz que iba de viaje a las Termas de Río Hondo y comíamos colaciones en la peatonal.
Y me puse a pensar que desde que tengo más o menos 15 años que me llevo a las patadas con mi padre. Y que por ahí es porque tengo demasiados genes suyos, y no nos damos cuenta. Todo lo que hace me fastidia, y todo lo que yo hago le fastidia.
Y ya no tenemos nada más para decirnos.
Y con los años se puso viejo hinchabolas... y así de la nada te tira unos comentarios horribles, sin ningún tipo de filtro, o te habla sólo del clima en Tandil, y de la cantidad de turistas que van cada fin de semana (lo peor es llamar para Semana Santa - se obsesiona con la cantidad de turistas y con el clima que les tocó!!).
¿Qué le habrá pasado que se volvió tan insufrible? o por ahí siempre fue igual y yo me di cuenta de grande nomás.
Cuando éramos chicas estaba más contento, en general...
Hace mil que no hablamos. Y la última vez que me hizo un comentario punzante* lo mandé tan lejos... y se asustó. Y así estamos. Y este domingo me parece que no llamo un pomo.
*"y este paquetazo cuándo va a aprender a hablar castellano? le cuesta el intelecto, no?"
Bueno ahí va.
Cuestión que todos los años nos íbamos de vacaciones dos veces: en invierno al norte y en verano al sur. Invariablemente, incuestionablemente.
Mi padre siempre tuvo fascinación con las casas rodantes. Tuvo varias. Empezó con la típica casa rodante que se atachea al auto (antes de mi existencia), pasaron a una combi que compró pelada y él mismo construyó los interiores (cama, cocinita, mini-heladera, etc.), luego (para mi gusto la más copada) una Volskwagen Westfalia super linda con todos los muebles y demás de fábrica, mucho más lindos que los hechos-en-casa y por último un motor-home enormísimo que él mismo construyó por meses. Era una mole enorme, y a mí me daba mucha vergüenza. Porque cuando sos chica, y tus amigas son adorables, lo último que querés es una familia fuera de lo normal que te pasa a buscar por la casa de tu amiga en un camión amorfo.
Una familia tipo va todos los veranos a Mar del Plata, siempre en la misma quincena a parar al mismo lugar, a la misma carpa durante años.
Pero mi familia nos llevaba en viajes larguísimos en casa rodante, y por lo general al mismo lugar embole, muy difícil de explicar: todos los inviernos a las Termas de Río Hondo, al camping del ACA, donde pasábamos tardes enteras sumergidos en una pileta de agua termal de 60cm de profundidad, con un grupo de gorditos que iban todos los años con la ilusión de perder de peso gracias a los efectos del agua termal. Señora, créame: es un mito. Vi a los mismos gorditos por años tratando de bajar de peso con aguas termales y no funciona.
Llegar a Río Hondo tomaba unos dos días, con escala invariable en lugares fascinantes como Ojo del Agua, Córdoba, o Venado Tuerto (imposible no pensar en el venado con un solo ojo mirándote fijo). Luego nuestro camping quedaba a las afueras, bastante lejos de Río Hondo (al menos es una ciudad con algo para ver, qué se yo... una represa!) y ahí nos instalábamos por unas dos semanas.
Los baños eran un asquete total, pero nuestra casa rodante tenía baño, así que yo iba poco y nada.
Mi mamá se declaraba en huelga de cocina, así que o mi papá hacía asado o ella tiraba unos Capelletinis en una ollita mínima con salsa de tomate de lata.
Todos los años iban más o menos las mismas familias, y mis papás insistían en que nos integremos con otros chicos... pero mi hermana y yo siempre fuimos muy tímidas, así que la cosa no era fácil.
Un día conocimos a las mellizas Cutró. Dos chicas cordobesas con las que empezamos a salir de paseo por ahí y con las que manteníamos correspondencia postal durante el año.
Las mellizas un años salieron abanderadas, y en algún momento se anotaron en un curso de corti-confección, lo que no tenía ningún sentido. Si eras abanderada, se suponía que no tenías esa cantidad infernal de faltas de ortografía!!
Los veranos íbamos para el sur, así que fuimos a un par de lugares lindos, como Bariloche, Las Grutas, y hasta cruzamos a Chile una vez.
El año que cruzamos a Chile mi padre compró por error un rollo de fotos blanco y negro... y tras descubrir su equivocación decidió que no valía la pena gastar más dinero... así que tenemos una caja llena de fotos bien vintage.
Durante los interminables viajes mi hermana y yo jugábamos a las cartas (ella siempre me hacía trampa), leíamos y dormíamos las siesta. Mis padres tomaban mate (que yo detestaba) y escuchaban los mismos cassettes de toda la vida de mi papá, que nunca se actualizaban. Los bloqueé de mi memoria de tanto que los escuché... pero me acuerdo de un cantante brasileño con una voz muy linda, parecida a Caetano. En loop infinito.
Uno de los últimos viajes que hicimos los cuatro fue a Salta, Jujuy, Tucumán y Córdoba (sí, ya sé que es al revés). Yo estaba entrando en mi adolescencia... me volví fastidiosa y los empecé a odiar. Y mi padre no me tuvo más paciencia y nos empezamos a pelear. Entonces yo decidí que era mi último viaje con ellos, y él decidió que no nos bancaba más y se compró una moto.
A partir de ese momento se dedicó a viajar solo por ahí, en su moto-cross. Fue a Ushuaia, a Iquique, a demás lugares, unas dos veces al año, y sin avisar. Y se hizo costumbre... que un día le comenta a mi mamá: mañana salgo de viaje. Y ahí va, por unas dos semanas, y ahí queda ella, atragantada del disgusto.
Y entonces cuando cumplí 16 se me ocurrió la genial idea de empezar a trabajar. Entonces a mi papá se le ocurrió que podía dar clases particulares de guitarra. Y entonces pusimos un aviso en el Eco de Tandil, y así conseguí mi primera clienta.
Para fin de ese año, ahorré lo suficiente para irme de viaje sola por primera vez. Todo el tiempo que ahorré, con cada acorde en esa guitarra, me obsesioné con ver ballenas en Península Valdés, y ahí fui, con un grupo de profesores de educación física que organizaban estos viajes juveniles, con todo incluido.
Qué lindo viajar sola!! Vimos ballenas, pingüinos, lobitos, y no me acuerdo si me divertí con la gente que fue conmigo, pero seguro que me encantó.
Cuestión que en San Francisco está lleno de Westfalias, y me traen recuerdos de cuando éramos una familia feliz que iba de viaje a las Termas de Río Hondo y comíamos colaciones en la peatonal.
Y me puse a pensar que desde que tengo más o menos 15 años que me llevo a las patadas con mi padre. Y que por ahí es porque tengo demasiados genes suyos, y no nos damos cuenta. Todo lo que hace me fastidia, y todo lo que yo hago le fastidia.
Y ya no tenemos nada más para decirnos.
Y con los años se puso viejo hinchabolas... y así de la nada te tira unos comentarios horribles, sin ningún tipo de filtro, o te habla sólo del clima en Tandil, y de la cantidad de turistas que van cada fin de semana (lo peor es llamar para Semana Santa - se obsesiona con la cantidad de turistas y con el clima que les tocó!!).
¿Qué le habrá pasado que se volvió tan insufrible? o por ahí siempre fue igual y yo me di cuenta de grande nomás.
Cuando éramos chicas estaba más contento, en general...
![]() |
| hasta intentó enseñarnos a pescar! |
Hace mil que no hablamos. Y la última vez que me hizo un comentario punzante* lo mandé tan lejos... y se asustó. Y así estamos. Y este domingo me parece que no llamo un pomo.
*"y este paquetazo cuándo va a aprender a hablar castellano? le cuesta el intelecto, no?"
Busco psicólogo de felinos y updates varios
Y llegó la gatita a casa... y estamos patas para arriba.
Snuggie (o Nina, como quizás la re-bauticemos) sufre de trastorno bipolar: o está inmensamente feliz, o es el ser más miserable del mundo.
Sobre todo le da el patatuz a eso de las 4:30 AM, cuando se pone a maullar sin parar. Tiene comida, tiene las piedritas limpias, y la cansamos jugando antes de ir a dormir... pero no. Ella tiene que romper las bolas a las 4:30 AM y hasta la hora en que nos despertamos, cuando inmediatamente se acuesta a dormir y no hay con qué despertarla.
La dejamos todo el día en casa cuando vamos a trabajar, así que estoy todo el día sintiendo culpa por la gatita sola, maullando todo el día (o lo que es peor, durmiendo de lo lindo todo el día!!).
Le abrimos la puerta al balcón (es un primer piso) pero le interesa poco y nada. Sale un ratito, olfatea mis plantitas, y vuelve adentro a romper las bolas de nuevo.
Y por ahí le da el patatuz durante el día, entonces sube las escaleras, baja corriendo, sube de nuevo y termina maullano un poquito más.
Pero cuando está contenta es tan pero tan adorable...!
Hasta ahora la solución ha sido dormir con tapones en los oídos y encerrarla en el cuartito de abajo... pero no es una solución a muy largo plazo. Ayer compré en Amazon una especie de Glade enchufes que larga un aroma especial para gatitos rompebolas... que promete ser la solución. Llega en un par de días... cruzando dedos.
Un par de updates...
Además estuvimos a dieta y bajamos peso a lo loco! Seguimos Atkins (baja en carbohidratos) y funciona como una maravilla. (No pasamos hambre)
Mi marido está delgadísimo!
Snuggie (o Nina, como quizás la re-bauticemos) sufre de trastorno bipolar: o está inmensamente feliz, o es el ser más miserable del mundo.
Sobre todo le da el patatuz a eso de las 4:30 AM, cuando se pone a maullar sin parar. Tiene comida, tiene las piedritas limpias, y la cansamos jugando antes de ir a dormir... pero no. Ella tiene que romper las bolas a las 4:30 AM y hasta la hora en que nos despertamos, cuando inmediatamente se acuesta a dormir y no hay con qué despertarla.
La dejamos todo el día en casa cuando vamos a trabajar, así que estoy todo el día sintiendo culpa por la gatita sola, maullando todo el día (o lo que es peor, durmiendo de lo lindo todo el día!!).
Le abrimos la puerta al balcón (es un primer piso) pero le interesa poco y nada. Sale un ratito, olfatea mis plantitas, y vuelve adentro a romper las bolas de nuevo.
Y por ahí le da el patatuz durante el día, entonces sube las escaleras, baja corriendo, sube de nuevo y termina maullano un poquito más.
Pero cuando está contenta es tan pero tan adorable...!
Hasta ahora la solución ha sido dormir con tapones en los oídos y encerrarla en el cuartito de abajo... pero no es una solución a muy largo plazo. Ayer compré en Amazon una especie de Glade enchufes que larga un aroma especial para gatitos rompebolas... que promete ser la solución. Llega en un par de días... cruzando dedos.
Un par de updates...
| Romanti-mini-break de aniversario (2 años!) |
| muchos bambis en el camino! |
| Nos regalaron entradas para ir a ver a U2 - y Lenny Kravitz abrió el show! |
| Fin de semana de chicas en Las Vegas -bebiendo nuestros rigurosos cosmopolitans! |
| ven que o es un amor... |
| o una hinchapelotas total... (ella te toma sólo agua de la canilla) |
| Arte! arte! |
| más arte!! pinté estos cuadritos en madera y los colgué en la cocina |
![]() |
| buenos amigos de visita en San Francisco! |
Además estuvimos a dieta y bajamos peso a lo loco! Seguimos Atkins (baja en carbohidratos) y funciona como una maravilla. (No pasamos hambre)
Mi marido está delgadísimo!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



